El final del trabajo de Moisés (Deuteronomio 31:1-34:12) : 1132

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El final del trabajo de Moisés (Deuteronomio 31:1-34:12)

Comentario Bíblico / Producido por el Proyecto de la Teología del trabajo

La planeación de la sucesión (Deuteronomio 31:1-32:47)

Después de las palabras de Moisés, Josué toma su lugar como líder de Israel. “Entonces llamó Moisés a Josué y le dijo en presencia de todo Israel: Sé firme y valiente, porque tú entrarás con este pueblo en la tierra” (Dt 31:7). Moisés realiza la transición públicamente por dos razones. Primero, Josué debe reconocer ante toda la nación que acepta la responsabilidad que se le ha dado. Segundo, todo el pueblo debe reconocer que Josué es el único sucesor legítimo de Moisés. Después, Moisés deja su lugar completamente al morir. En cualquier organización, ya sea una nación, una escuela, una iglesia o un negocio, se formaría un caos si no se resuelve el tema de la sucesión legítima.

Fíjese que la decisión de hacer escoger a Josué como sucesor no es caprichosa o de último momento. Bajo la dirección del Señor, Moisés había estado preparando a Josué por mucho tiempo para que tomara su lugar. Mucho antes, en Deuteronomio 1:38, el Señor se refiere a Josué como el “asistente” de Moisés (NVI). Poco después de salir de Egipto, Moisés había observado la capacidad militar de Josué y con el tiempo, le delegó el liderazgo del ejército (Dt 31:3). Moisés se dio cuenta de que Josué era capaz de ver las cosas desde la perspectiva de Dios y estaba dispuesto a arriesgar su propia seguridad para defender lo que era correcto (Nm 14:5-10). Moisés había entrenado a Josué en el arte de gobernar durante el suceso con los reyes de los amorreos (Dt 3:21). Un elemento importante del plan de entrenamiento de Moisés fue orar por Josué (Dt 3:28). Cuando Josué toma el lugar de Moisés, está totalmente preparado para el liderazgo y el pueblo está completamente preparado para seguirlo (Dt 34:9). (Para más información, ver pasaje paralelo en Números 27:12-23.)

Moisés también entona su último cántico (Dt 32:1-43), un texto profético que advierte que Israel no obedecerá el pacto, que sufrirá terriblemente, pero al final experimentará la redención por medio de un acto poderoso de Dios. Al final, Moisés exhorta al pueblo una última vez a que tome la ley muy en serio (Dt 32:46-47).

Las últimas acciones de Moisés (Deuteronomio 32:48-34:12)

El acto final de Moisés antes de dejar Israel y este mundo es bendecir a la nación tribu por tribu, en el cántico de Deuteronomio 33:1-29. Este cántico es similar a la bendición de Jacob para las tribus justo antes de su muerte (Gn 49:1-27), lo que es apropiado ya que Jacob era el padre biológico de las doce tribus, pero Moisés es el padre espiritual de la nación. Además, Moisés deja Israel con este cántico de palabras de bendición y no con palabras de regaño y exhortación. “Y allí murió Moisés, siervo del Señor” (Dt 34:5). El texto honra a Moisés con un título tanto de humildad como exaltación, “siervo del Señor”. Él no fue perfecto e Israel tampoco fue una nación perfecta bajo su liderazgo, pero él fue grandioso. Y a pesar de eso, no era irreemplazable. Israel continuaría y los líderes que vendrían después de él tendrían sus propios éxitos y fracasos. Es una calamidad cuando las personas en cualquier institución consideran que su liderazgo es irreemplazable.