La morada de Dios en la comunidad (Levítico 1-10) : 942

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La morada de Dios en la comunidad (Levítico 1-10)

Comentario Bíblico / Producido por el Proyecto de la Teología del trabajo

El propósito del sacrificio no era simplemente solucionar los errores ocasionales de pureza. La palabra hebrea para la “ofrenda” de un sacrificio significa literalmente “traer(lo) cerca”. Traer un sacrificio cerca al santuario traía al adorador cerca de Dios. El nivel individual del mal comportamiento de la persona no era el problema principal. La impureza trae  contaminación, lo que es causado por toda la comunidad, conformada por algunos que han cometido pecados descarados o involuntarios junto con la mayoría silenciosa que ha permitido que los malvados florezcan allí. El pueblo asume la responsabilidad colectiva por la sociedad corrupta y por tanto, le da razones legítimas a Dios para que salga de Su santuario, lo que equivale a la destrucción de la nación.[1] El objetivo de aquellos que llaman a Jesús “Emanuel” (“Dios con nosotros”) sigue siendo acercarse a Dios. El tema de la morada de Dios en medio de Su pueblo es realmente importante.

En su trabajo, los cristianos deben ir más allá de solo buscar consejos piadosos para encontrar lo que el mundo define como “éxito”. Estar conscientes de que Dios es santo y que desea morar en el centro de nuestras vidas cambia nuestra inclinación del éxito a la santidad, en el trabajo que Dios nos ha llamado a hacer. Esto no significa realizar actividades religiosas en el trabajo, sino hacer todo nuestro trabajo como si Dios fuera quien nos lo encargara. El trabajo no es principalmente el medio para disfrutar el fruto de nuestra labor, sino una forma de experimentar la presencia de Dios. Así como los sacrificios de Israel eran un “aroma agradable” para el Señor (en Lv 1:9 y dieciséis veces más), Pablo llamó a los cristianos a “que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo” (Col 1:10), “Porque fragante aroma de Cristo somos para Dios” (2Co 2:15).

En nuestros trabajos, ¿cuál sería el resultado de preguntarnos algo fundamental como “en qué formas podría ser este un lugar para la santa presencia de Dios”? ¿En nuestro lugar de trabajo se anima a las personas a expresar lo mejor que Dios les ha dado? ¿Es un lugar que se caracteriza por el trato justo para todos? ¿Protege a los trabajadores contra cualquier daño? ¿Produce bienes y servicios que ayudan a la comunidad a prosperar más abundantemente?.

Jacob Milgrom, Leviticus: A Book of Ritual and Ethics, A Continental Commentary [Levítico: un libro de ritual y ética, un comentario continental] (Minneapolis: Fortress Press, 2004), 15.