Cantar de los cantares y el trabajo : 478

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Cantar de los cantares y el trabajo

Comentario Bíblico / Producido por el Proyecto de la Teología del trabajo

Introducción a Cantar de los Cantares

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El Cantar de los Cantares, también conocido como el Cantar de los Cantares de Salomón, es poesía de amor. Sin embargo, también es una representación profunda del significado, valor y belleza del trabajo. Cantares habla acerca de los amantes que cortejan, se casan y después trabajan juntos en una imagen ideal de la vida, la familia y el trabajo. Estudiaremos los temas de la dificultad, la belleza, la diligencia, el placer, la pasión, la familia y el gozo como se describen en la gran variedad de trabajos en el Cantar de los Cantares.

En el mundo antiguo, toda la poesía era cantada y de hecho, Cantares contiene la letra de una colección de canciones, las cuales interpretaban cantantes en un formato con un líder hombre, una líder mujer y un coro. El Cantar de los Cantares debería ser pensado probablemente como una pieza de concierto creada para una audiencia aristocrática en la corte de Salomón. Tiene analogías fuertes a la música de amor del Egipto antiguo, la cual también estaba dirigida a tales audiencias y fue compuesta en los siglos inmediatamente anteriores a la época de Salomón.[1] Las letras de la poesía egipcia, aunque eran similares de muchas formas al Cantar de los Cantares, son más bien ligeras y con frecuencia se enfocan en el éxtasis y las aflicciones de los amantes jóvenes. Sin embargo, la letra del Cantar de los Cantares no es ligera o casual sino profunda y teológica, y provoca una reflexión profunda, incluyendo la consideración del trabajo.

Existen numerosas interpretaciones del Cantar de los Cantares.[2] Aquí lo abordaremos como una colección de canciones que se centran en el amor entre un hombre y una mujer. Este es el sentido evidente del texto y es la forma más provechosa de explorar los significados que realmente surgen, no los que se le puede imponer. La poesía de amor celebra la belleza de una boda y el gozo del amor entre un hombre y una mujer.

 Michael V. Fox, The Song of Songs and the Ancient Egyptian Love Songs [El Cantar de los Cantares y las canciones de amor del antiguo Egipto] (Madison: University of Wisconsin Press, 1985).

Otras propuestas posibles se discuten en Duane A. Garrett y Paul A. House, Song of Songs and Lamentations [Cantar de los Cantares y Lamentaciones], vol. 23b, Word Biblical Commentary [Comentario bíblico de la Palabra] (Nashville: Thomas Nelson, 2004), 59-81. No obstante, ninguna de estas se aplican específicamente al trabajo.

La dificultad y la belleza del trabajo (Cantar de los Cantares 1:1-8)

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Cantares comienza con las palabras de amor de la mujer hacia el hombre, y en su relato también habla de cómo su piel ha sido oscurecida porque sus hermanos la hicieron trabajar en la viña familiar (Cnt 1:6). El trabajo aparece solo seis versículos después del inicio de este canto acerca del amor. En el mundo antiguo, las personas tendían a mirar con desprecio a los que tenían la piel oscura, no por razones raciales sino por razones económicas: la piel oscura daba a entender que usted hacía parte de la clase campesina y tenía que trabajar bajo el sol. Si su piel era clara, quería decir que hacía parte de la aristocracia, y por lo tanto la tez pálida (¡no bronceada!) se apreciaba de forma especial como una marca de belleza en las mujeres. Pero aquí, el trabajo duro de la mujer en realidad no disminuye su belleza (Cnt 1:5; “Soy morena pero preciosa”). Además, su trabajo la ha preparado para el futuro, cuando deberá cuidar su propia viña (Cnt 8:12). Puede que una mujer que trabaja con sus manos no sea una aristócrata, pero es hermosa y digna de alabanza.

El encanto del trabajo y de las personas que trabajan con frecuencia se ve opacado por las nociones opuestas acerca de la belleza. El mundo griego, cuya influencia sigue estando presente profundamente en la cultura contemporánea, veía el trabajo como el enemigo de la belleza. Sin embargo, la perspectiva bíblica muestra que el trabajo tiene una belleza intrínseca. Salomón hizo un palanquín (una silla que se cargaba en postes), y Cantares exalta la belleza de la técnica del trabajo. Es literalmente un trabajo hecho con amor (Cnt 3:10). Él pone la belleza de este objeto en uso al servicio del amor (para transportar a su amada a la boda; Cnt 3:11), pero el trabajo ya era hermoso en sí mismo. El trabajo no solo es un medio para un fin —transporte, cosecha o cheque—, sino una fuente de creatividad estética. A los creyentes se les anima a reconocer y alabar la belleza del trabajo de otros (incluyendo el de su cónyuge).

Diligencia (Cantar de los Cantares 1:7-8)

La mujer busca a su amado, a quien considera el mejor de los hombres. Sus amigas le dicen que obviamente lo podrá encontrar en su trabajo, donde está cuidando a las ovejas. El trabajo de él está organizado de forma que hace posible la interacción entre ella y su amado. No existe una concepción de que el tiempo de trabajo le pertenece al empleador, mientras que el tiempo libre le pertenece a la familia. Tal vez la realidad del trabajo moderno hace que la interacción familiar en el trabajo sea imposible en muchos casos. El conductor de un camión no debe enviarle mensajes de texto a su familia mientras está conduciendo, y los abogados no deberían recibir visitas de su cónyuge durante las declaraciones de cierre. Pero tal vez no es enteramente malo que esté comenzando a desaparecer en muchas industrias la separación del trabajo y la familia, que surgió con el sistema de fábricas en el siglo diecinueve.

The NRSV translation, “I am black and beautiful,” may give the erroneous impression that her dark complexion is due to ethnicity rather than exposure to the sun.

Cuando el trabajo es un placer (Cantar de los Cantares 1:9 - 2:17)

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En Cantares 1:9-2:7, el hombre y la mujer cantan acerca de su devoción mutua. Él habla de lo hermosa que es ella y ella proclama lo feliz que está por estar enamorada. Entonces, en Cnt 2:8-17, cantan acerca del esplendor de la llegada de la primavera y él la invita a irse con él. Esto se encuentra en el contexto de la economía agrícola del antiguo pueblo de Israel, en el que un viaje al campo en la primavera no es solo un día de campo, sino que requiere trabajo. Específicamente se debe realizar una poda para asegurar una buena cosecha (Cnt 2:12, “ha llegado el tiempo de la poda”). Además, Cantares 2:15 dice que se deben mantener lejos las zorras (a las que les gusta mucho comer uvas jóvenes) para que no arruinen la cosecha.

El hombre y la mujer tienen una actitud agradable y convierten esta tarea en un juego, persiguiendo a las “zorras pequeñas”. Su trabajo se acopla tanto a los juegos de amor, que lleva al doble sentido, “nuestras viñas están en flor”. Esta imagen gloriosa de la vida agrícola en la primavera nos remonta al jardín del Edén, donde cuidar las plantas se había diseñado como un placer. Génesis 3:17-19 nos dice que, debido al pecado, tal labor se ha convertido en un trabajo penoso, pero este no es el significado original o apropiado del trabajo. Este episodio en Cantares es un vistazo de la clase de vida que Dios desea para nosotros, casi como si el pecado nunca hubiera entrado al mundo. Es como si Isaías 65:21 ya se hubiera cumplido: “Construirán casas y las habitarán, plantarán también viñas y comerán su fruto”. El reino de Dios no trae la eliminación del trabajo, sino la restauración del gozo y las relaciones agradables en el mismo (para más información acerca del trabajo en el reino supremo de Dios, consulte “Apocalipsis y el trabajo” en el Comentario Bíblico de la Teología del Trabajo).

Pasión, familia y trabajo (Cantar de los Cantares 3:1 - 8:5)

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En una serie de cantos, el texto describe el matrimonio del hombre y la mujer y su unión. La mujer anhela estar con el hombre (Cnt 3:1-5) y luego llega a su encuentro en un hermoso palanquín (Cnt 3:6-11).[1] El hombre, quien porta una corona, la recibe (Cnt 3:11). En una boda israelita, la novia llegó en un palanquín rodeado por valientes (Cnt 3:7) y fue recibida por su novio, quien portaba una corona. Cantares 3:11 confirma que este texto celebra “el día de sus bodas”.[2]

Entonces, el hombre canta sobre su amor por su novia (Cnt 4:1-15) y la noche de bodas se describe con imágenes vívidas y metáforas (Cnt 4:16-5:8). Luego, la mujer canta sobre su amor por su amado (Cnt 5:9-6:3) y sigue otra canción acerca de la belleza de la mujer (Cnt 6:4-9). Después, la pareja canta de su amor uno por el otro (Cnt 6:10-8:4). El texto es abiertamente sexual, y ha existido una tendencia entre los predicadores y escritores cristianos a evitar Cantares o a interpretarlo alegóricamente con el temor de que sea demasiado subido de tono para una sociedad religiosa bien educada.

Sin embargo, el sexo en el texto es intencional. ¡A una canción acerca de la pasión entre dos amantes en el día de su boda le faltaría algo si no mencionara el sexo! Y el sexo está íntimamente conectado tanto con el hogar como con el trabajo en Cantares. Tras su matrimonio, los amantes forman un hogar, la unidad principal de la actividad económica en el mundo antiguo. Sin el sexo, no podrían poblarlo con trabajadores (es decir, hijos). Además, la pasión (incluido el sexo) entre los esposos es como un pegamento que mantiene unido el hogar mientras se atraviesa la prosperidad, la adversidad, la alegría y el estrés que caracterizan la vida y el trabajo de una familia. En la actualidad, muchas parejas reportan insatisfacción con la cantidad de tiempo que tienen para el sexo y para hacer el amor. Gran parte de la culpa se atribuye a que uno o ambos cónyuges están demasiado ocupados trabajando.[3] El pasaje deja claro que no es correcto permitir que el trabajo haga a un lado el tiempo para la intimidad y el sexo con su cónyuge.

A lo largo de estos versículos, vemos imágenes que se toman del paisaje de Israel y de su agricultura y pastoreo. El cuerpo de la mujer es un “huerto” (Cnt 5:1). Del hombre se dice que “sus mejillas, como eras de bálsamo” (Cnt 5:13). Al disfrutar de la compañía de su novia, es como un hombre que recoge lirios en una huerta (Cnt 6:2). Ella es encantadora como Jerusalén (Cnt 6:4). Su “cabellera es como rebaño de cabras que descienden de Galaad” (Cnt 6:5). Sus dientes son como un rebaño de ovejas (Cnt 6:6). Su estatura es como la de una palmera (Cnt 7:7). Ellos desean ir a las “viñas” (Cnt 7:12). Ella provoca a su amado “debajo de manzano” (Cnt 8:5). El deleite de su amor está relacionado íntimamente con el mundo de su trabajo. Ellos expresan su felicidad con imágenes sacadas de lo que ven en sus huertos y rebaños.

Esto indica que la familia y el trabajo van de la mano. En Cantares, toda la vida está integrada. Antes de la Revolución Industrial, la mayoría de personas trabajaban con los demás miembros de su familia en la casa donde vivían. Esto sigue ocurriendo en muchas partes de mundo. Cantares presenta una visión idílica de esta modalidad. La realidad del trabajo basado en la casa ha sido estropeada por la pobreza, el trabajo agotador, la humillación, el trabajo o esclavitud por endeudamiento y las relaciones abusivas. A pesar de eso, Cantares expresa nuestro deseo —y el diseño de Dios— de que nuestro trabajo esté entrelazado en el tapiz de nuestras relaciones, comenzando con la familia.

En las economías desarrolladas, la mayor parte del trabajo remunerado se realiza fuera del hogar. Cantar de los Cantares no especifica los medios con los que se puede integrar el trabajo con la familia y otras relaciones en las sociedades actuales. ¡Este no es un llamado a que todos nos mudemos a las granjas y persigamos a las zorras pequeñas! Pero sí sugiere que los lugares de trabajo modernos no deben ignorar la vida familiar y las necesidades de sus trabajadores. Muchos lugares de trabajo proporcionan guarderías para los hijos de los trabajadores, permiten el desarrollo profesional que respeta las necesidades paternales, proveen tiempo libre para que los trabajadores hagan frente a las necesidades familiares y —en países con seguros médicos privados— proporcionan seguros de salud para las familias de los trabajadores. Sin embargo, estas retribuciones no están disponibles en todos los lugares de trabajo y algunas han sido eliminadas por parte de los empleadores. La mayoría de lugares de trabajo modernos se quedan bastante cortos respecto al modelo del cuidado familiar que vemos en Cantares. Recientemente se ha dado la tendencia de trabajar desde casa y no en la oficina, lo cual puede que mejore o empeore los casos dependiendo de cómo se distribuyen los costos, ingresos, servicios de ayuda y riesgos.

Cantares podría ser una invitación a la creatividad para la formación del lugar de trabajo del siglo veintiuno. Las familias pueden comenzar negocios en los que puedan trabajar juntas. Las compañías pueden dar empleo a los esposos juntos o ayudar para que uno de los cónyuges consiga trabajo cuando se reubica al otro. Se ha dado gran innovación e investigación en esta área en las últimas décadas, tanto en los círculos seculares como en los cristianos —especialmente católicos.[4]

Cantares también debería incrementar el valor que le damos al trabajo no remunerado. En los hogares antes de la existencia de las industrias, no hay una gran distinción entre los trabajos remunerados y no remunerados, ya que el trabajo se realiza en una unidad integrada. En las sociedades industriales y posindustriales, gran parte del trabajo se realiza fuera de hogar y se reciben salarios para sustentar el hogar. Con frecuencia, el trabajo no remunerado que se debe hacer en casa recibe menos respeto que el trabajo pago que se realiza afuera. El dinero, en vez de una contribución general para el hogar, se convierte en la medida del valor del trabajo y algunas veces incluso del valor de las personas. No obstante, los hogares no podrían funcionar sin el trabajo no remunerado de mantener el hogar, criar a los hijos, cuidar a los miembros de la familia de edad avanzada y discapacitados, y sostener las relaciones sociales y comunitarias. Cantares describe el valor del trabajo en términos de su beneficio general para el hogar, no de su contribución monetaria.

Cantares puede representar un reto para muchas iglesias y para aquellos que guían a otros cristianos, ya que es poco común que los cristianos reciban la ayuda necesaria para ordenar su vida laboral. No existen suficientes iglesias que tengan la capacidad de equipar a sus miembros para que tomen decisiones piadosas, sabias y realistas acerca del trabajo en relación con la familia y la comunidad. Sin duda, es poco común que los líderes de la iglesia tengan el conocimiento práctico que se requiere para ayudar a los miembros de la iglesia a encontrar trabajo o crear lugares de trabajo que avancen por el camino del ideal que se presenta en Cantares. Por ejemplo, si usted quiere saber cómo integrar mejor su trabajo en enfermería con sus relaciones familiares, probablemente necesita hablar más con otros enfermeros que con su pastor. Sin embargo, las iglesias podrían esforzarse más para ayudar a sus miembros a reconocer el diseño de Dios para el trabajo y las relaciones, expresar sus esperanzas y luchas y unirse a trabajadores de ocupaciones similares para desarrollar opciones viables.

“¿Quién es esta?” (3:6) -traducido confusamente como “¿Qué es eso?” en la versión LBLA- es femenino en hebreo, indicando que se refiere a la mujer.

Garrett, Word Biblical Commentary: Song of Songs, 175-184.

International Planned Parenthood Federation [Federación Internacional de Paternidad Planificada], “FPAHK Survey on Marriage and Sex” [Encuesta de la Asociación de Planificación Familiar de Hong Kong acerca del matrimonio y el sexo], http://www.ippf.org.

Se recomiendan los siguientes para un estudio más profundo:

Robert D. Austin y Lee Devin, “Knowledge Work, Craft Work and Calling” [Trabajo de conocimiento, trabajo manual y llamado], en Global Neighbors: Christian Faith and Moral Obligation in Today’s Economy [El prójimo a nivel mundial: la fe cristiana y la obligación moral en la economía actual], ed. Douglas A. Hicks y Mark Valeri (Grand Rapids: Eerdmans, 2008); Papa Juan Pablo II, Laborem Exercens Encyclical Letter [Carta encíclica Laborem Exercens] (Homebush, NSW, Australia: St. Paul Publications, 1981); Papa Juan Pablo II, Sollicitudo Rei Socialis Encyclical Letter [Carta encíclica Sollicitudo Rei Socialis] (Homebush, NSW, Australia: St. Paul Publications, 1987); Papa Juan Pablo II, Centesimus Annus Encyclical Letter [Carta encíclica Centesimus Annus] (Boston: St. Paul Books, 1991); Wilder Robles, “Liberation Theology, Christian Base Communities, and Solidarity Movements: A Historical Reflection” [Teología de la liberación, comunidades de base cristiana y movimientos solidarios: una reflexión histórica] en Capital, Power, and Inequality in Latin America and the Caribbean [El capital, el poder y la desigualdad en Latinoamérica y el Caribe], ed. Richard L. Harris y Jorge Nef, nueva ed. (Lanham, MD: Rowman y Littlefield, 2008); Shirley J. Roels, “Christian Manufacturers at the Crossroads” [La encrucijada de los fabricantes cristianos], en Hicks y Valeri, Global Neighbors [El prójimo a nivel mundial]; y Thomas W. Walker, “Who is My Neighbor? An Invitation to See the World with Different Eyes” [¿Quién es mi prójimo? Una invitación a ver el mundo con una mirada distinta], en Hicks y Valeri, Global Neighbors [El prójimo a nivel mundial].

El gozo (Cantar de los Cantares 8:6-14)

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El amor es sagrado y debe ser protegido. No se puede comprar (Cnt 8:7). La mujer compara su vida amorosa con su esposo al cuidado de una viña (Cnt 8:12), asegurando que aunque Salomón pueda tener muchas viñas que cuidaban sus trabajadores (Cnt 8:11), su gozo está en cuidar a su propia familia. La felicidad no consiste en la riqueza o en que otras personas hagan su trabajo por usted; consiste en trabajar para el beneficio de las personas que ama. Por tanto, el amor no se trata solo de expresar emociones sino también de acciones.

Conclusiones de Cantar de los Cantares

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El Cantar de los Cantares nos da una imagen ideal del amor y la familia, la vida y el trabajo. El gozo en el trabajo compartido en el hogar es una característica principal —casi como si el pecado nunca hubiera entrado al mundo. En Cantares, el trabajo tiene una belleza que está integrada en una vida saludable y alegre. Cantares nos muestra el ideal que debemos procurar. El trabajo debería ser un acto de amor. Las relaciones en el hogar y el matrimonio deberían apoyar —y ser apoyadas por— el trabajo. El trabajo es un aspecto esencial de la vida matrimonial, pero siempre debe servir —y nunca excluir— al elemento más fundamental de todos: el amor.